jueves, 16 de abril de 2026

EL MIEDO

Poco a poco la cueva empezó a sentir a Dorotea como a una piedra más, todas las partículas invisibles de las que estaba formada estaban ordenadas y oprimidas en cárceles geométricas que la fijaban en la existencia. Las paredes y el suelo de la cueva empezaron a menguar y pronto se vio formando parte de la pétrea permanencia de la misma.

La repetición se tornó silencio y éste dio paso al miedo. Algo la observaba entre la hierba, en su mente veía unos ojos rojos que la miraban, le pareció oír un chasquido, luego otro, finalmente una ráfaga de muchos seguidos. Y por fin estaban cara a cara, no se sabe muy bien cómo.

La había encontrado, aún estando mutada con la roca de la cueva. La miraba con ojos brillantes y húmedos, vacíos de entendimiento pero llenos de una extraña llama. Una llama roja intensa pero opaca, capaz de iluminar el interior de un vacío abismal pero incapaz de alumbrar el mundo. Una luz extraña, que no formaba parte de la existencia, y no podía iluminar nada como para que este objeto quedase definido y proyectase una sombra. Era sombra misma, la luz opaca de la sombra, que penetraba en su interior, escrutando su alma, rebotando por dentro de su cuerpo como buscando algo indeterminado, pero con la ansiedad instintiva de una bestia salvaje que busca el alimento que le falta.

Dorotea permanecía atónita y paralizada, mientras la criatura la investigaba. Acercaba la nariz para oler los pliegues de su carne pero nunca la tocaba. Pronto empezó a sentir escalofríos mientras notaba cómo se intensificaba la mirada sobre ella, parecía la presa de una serpiente que se yergue intimidante. Ahondaba más y más, desordenando su interior en busca de algún preciado tesoro.

El escalofrío se transformó en dolor y espasmo, un frío hielo corriendo por sus venas le hizo desviar la mirada hacia la carne de sus piernas, que ya se estaba volviendo azul y morada. La textura de la carne le recordó algo que se hizo notar en su vientre, el calor de un hogar que le calentaba desde dentro. Concentrada en eso apretó los puños y ardió, ardió con una llama alta e intensa que alumbró el mundo, incluso lo combustió. El espíritu salvaje se abrasó entre las llamas y desapareció.

Una lluvia fortuita apagó los restos del incendio, y Dorotea se tendió, exhausta, entre unas flores rojas que habían quedado tumbadas por la acción del fuego.

AQUI ESTÁ TU CABINA DE MANDO

Aquí están los mandos que pilotan este barco cósmico.

En las profundidades, rodeados del cobalto de la alquimia

¿pensabais que estabamos en la superficie amigos?

pues sí, pero mucho más arriba, por lo menos allá en la luna.

jueves, 9 de abril de 2026

UNA HISTORIA MITOLÓGICA POSTMODERNA

Dorotea era una ninfa, una pequeña criatura halada que habitaba cerca de la charca de un lago. Volando entre los árboles, se confundía entre sus hojas, marrones, rojas y amarillas en otoño, y verdes en verano. La naturaleza se fusionaba con ella, su vuelo obedecía al viento, los colores de su cuerpo obedecían a la estación, la luz del sol y la luna se reflejaban en sus alas de la misma manera que en las hojas de los árboles. Ráfagas de plata parpadeaban en las húmedas noches contrastando con el oscuro ultramar del cielo.

Pese a llevar 400.000 años en el mundo y 1.000 en esa charca, Dorotea se seguía extasiando con la belleza de la naturaleza como el primer día; su cabeza de ninfa, sus alas de hoja, su esqueleto interno como ramitas y palos... estaba hecha para ello. Su tarea había sido siempre la misma, durante milenios, ser una parte más de esa charca, de ese paisaje, de la naturaleza, de este planeta, de las estrellas, del universo, de la realidad. Cualquier cosa palidecía frente a ello;

"Hoy ha salido nublado y las flores rojas no tienen la vibración de color que suelen tener" pues la luz suave dotaba al rojo de un modo especial de ser, aterciopelado.

"Tengo la suerte de ver las cosas en un estado que no es el usual". De cada compleja situación que la sacara de su rutina, entresacaba ese punto positivo, una luz que iluminara su cerebro, una luz de vida y acción, un pequeño genio escondido capaz de producir una descarga eléctrica. Esta capacidad de emocionarse con el cambio era, en opinión de Dorotea, su mejor virtud.

Sólo hacía 20 años ella misma había protagonizado el suceso cósmico más importante ocurrido, al menos en los últimos 400.000 años, y que ella supiera. Una noche el tiempo se detuvo, las agujas dejaron de correr, el tiempo dejó de fluir. Las aguas de su charca se quedaron como cristales a través de los cuales sólo se veía una luz opaca en el fondo, un fondo negro, infinito, aterrador e incomprensible. Ella misma había salvado el mundo del completo estatismo, había roto los cristales de las aguas y con la fuerza del batir de sus alas había hecho correr el aire de nuevo. Si alguna vez hubo un primer motor, éste se apagó, y Dorotea tuvo que asumir su trabajo sin que nadie le avisara. Si había un hacedor de la realidad, Dorotea tenía ganas de pedirle explicaciones y quizá alguna compensación. Estando Marte, dios de la guerra, Plutón dios de los infiernos y otros más, capacitados con las más grandes fuerzas de la naturaleza, no entendía cómo había tenido que hacerse cargo ella, una ninfa diminuta, en una pequeña charca, en un planeta de la vía láctea. Ya había pasado bastante tiempo desde aquello y aún estaba esperando un agradecimiento, quizá no del creador del Todo en persona, pero al menos sí una carta redactada por su secretaria y firmada por él.

Sin embargo, para ella, no todo eran pensamientos iracundos; tras su hazaña, Dorotea ganó en autoafirmación, lo suficiente como para darse a sí misma el título de: Liberadora del tiempo.

Dorotea: Ninfa de la charca y liberadora del tiempo, era un título importante, sonaba elegante y maduro. Al principio se le ocurrió: Dorotea: Ninfa de la charca y Segundo Primer motor, el título era más importante pero confuso en su formulación. En todo caso, en aquel lugar solitario donde a la compañía la suple la contemplación de la belleza, no importa tanto como te llamen los demás, pues a falta de ellos, tan solo quedan los pensamientos internos propios y solitarios.

Llegó la temporada de lluvias, como cada año. Dorotea temía la estación lluviosa porque contenía una continuidad aterradora. El día que el tiempo se paró sólo hubo que darle cuerda otra vez, recolocar el engranaje que había saltado y empujar levemente la maquinaria, para que gracias a este impulso el movimiento continuase, siguiendo su lógica interna, hasta la eternidad. Pero ¿y si el tiempo se enganchaba en un tramo del bucle? como un disco rallado. Repitiendo un trozo para siempre, en lugar de poder desplegarse creando la sensación de intrincada linealidad. A Dorotea le aterraba este círculo del eterno retorno de lo mismo. Tenía preguntas: ¿Volvería el tiempo a detenerse, como cuando ella lo puso en marcha, cuando el gran círculo recorriese de nuevo ese tramo? ¿y si.. había sido una anomalía? ¿el tiempo circular era falso? ¿El tiempo lineal era verdadero, cuánto tiempo habría de transcurrir para llegar de nuevo a ese tramo? ¿ese tramo había sido tan sólo un pequeño fallo, una excepción que confirma la regla? ¿o bien era un contraejemplo que mantendríamos en la causalidad de un mundo lineal hasta la llegada de algún otro acontecimiento?

Cada temporada de lluvias buscaba una cueva, siempre distinta, para desafiar al círculo del tiempo, y pasaba allí los días contemplando el espectáculo pero con la incertidumbre mortal de no saber qué día sería distinto, cuándo los acontecimientos cambiarían para dejar paso a la novedad en la repetición. ¿Y si nunca dejaba de llover? no podría, entonces, volver a volar entre las hojas, el agua de la charca nunca sería un espejo en calma, siempre parecería un rallador de queso. Ese año, la lluvia caía con una suavidad especial, parecía que cada gota se depositaba en las rocas sin salpicar, como resbalando, sin dividirse, por la superficie de los cantos rodados. Dorotea miraba sin perder detalle, tratando de ver el cambio en su interior, la diferencia que destacara en la homogeneidad, la luz en el interior de la oscuridad. En un momento dado, a falta del acostumbrado salpicar de las gotas de lluvia, le parecía aceite o queroseno lo que caía del cielo.

"¿Dónde está la división? ¿A qué viene tanta homogeneidad?"

Se concentró en percibir la distorsión pero no aparecía, y pronto empezó a desasosegarse, y más tarde a aburrirse profundamente. Todo un espectáculo de gotas, reflejos y hojas bailando, pero siempre el mismo. Después de tres meses se lo sabía de memoria. Salir a mojarse en algo que parecía queroseno no era una opción, así que Dorotea se sentó, metió la cabeza entre sus rodillas y se convirtió en una piedra más de la cueva, sólo esperando, manteniéndose en la existencia mientras dejaba de llover, pero tan sólo eso manteniéndose viva.

MITOLOGÍA 1

INTRODUCCIÓN (EN EL REINO DE AURORA)

Como todos los lugares mágicos, Aurora tiene una mitología. Ésta vino del hallazgo de unos manuscritos anónimos que aparecieron en la cueva de Alba. Ninguna de las habitantes de Aurora ha visto nunca a la ninfa Dorotea aunque a veces sienten su presencia. Y ahora conoceremos su historia.

El libro tenía por título (metá tá físika, tó ti en perí psijés eínai) (lo que va antes de la física, lo que hay del ser alrrededor del alma) el título estaba en griego pero el texto estaba en castellano actual. La traducción del título no se trata de una aportación nuestra, en el texto venía traducido entre paréntesis.

ÍNDICE:

1. EL SILENCIO DE LAS ESFERAS Y EL CRISTAL DE LAS AGUAS.

2. UNA HISTORIA MITOLÓGICA POSTMODERNA

3. EL MIEDO

4. LA ENTRETENIDA HISTORIA DEL PARTO DE LA NINFA DOROTEA

5. ACEFALIA

Como podéis comprobar en esta primera entrega no empezamos por el primer capítulo, nos es imposible. Y en la última entrega desvelaremos el porqué.

ASOCIACION DE CONCEPTOS LIBRE Y SALVAJE DE LA REINA BERYL SOBRE: DIEZ ELEVADO A SESENTA MÁS UNO ¿DE DÓNDE SALE ESO? UNA EXPLICACIÓN FILOSÓFICA.

La Reina Beryl, que es la peor poniéndo títulos, un día se levantó con dolor de estómago, convocó a todas sus súbditas y esto fue lo que les dijo:

Reina Beryl: ¡Reino de Aurora! Tengo un experimento mental que proponeros. Imaginemos que la dimensión temporal es un slime -paró un momento para analizar nuestras caras, cuando vio que no había oposición, continuó-

¡No!, dirían algunos, no puedes comenzar con una descripción del tiempo y el espacio materializándolos; haciéndo del tiempo un concepto físico, ontologizándolo, haciendo del ser un ente como diría Heidegger -se levantó, apoyada en su cetro y volvió a buscar en nuestras miradas el desafío, necesitaba encontraralo-

Vale, vale, vale. Para los puristas haré otro experimento mental: imaginad que imaginamos que estamos en un universo cuya realidad física, y por ende sus leyes físicas, no permite un estado denso y elástico de la materia. Y como habitantes de ese universo intentamos imaginar el tiempo como un material denso y elástico... ¿podéis? ¿se puede? ¿podemos? -nos volvió a mirar como esperando respuesta, y todas nos miramos las unas a las otras-

Parásita Insisdiosa: ¿No? -me aventuré a contestar-

Reina Beryl: (sus ojos se incendiaron) ¡Pues permítanme entonces usar un estado de la materia conocido para poder hacer mi descripción! -pero no la hizo, quedó en espera de otra réplica, nos miramos nerviosas, la ira de la Reina si no encontraba oposición era temible, pero afortunadamente tenía preparada otra meta-teoría explicatoria-

Pero para los aún más puristas, imaginemos un slime que no es físico ni material. Eso sí podemos, si describimos el slime en sus propiedades y sentido, y tan sólo lo contemplamos como ocurriendo... ¡pero qué fisicalista! ¿No es cierto? aunque haya metido el sentido con calzador...

Pues sí, pongámonos fisicalistas, vámonos al Big Bang ¿qué pasa, que ahora ocurre despacito como el colapso de la función de onda? ¡Qué casualidad! ¿casualidad o causalidad? -se echó a reír a grandes carcajadas, cada vez gritaba más y nos miraba menos-

¡Nos da igual!, vamos al minuto menos uno de la declaración oficial del tiempo y de los asuntos humanos y vamos a intentar concebir el tiempo con seriedad -bajó las escaleras del trono y cogió a Alba por el hombro, y mientras la invitaba a mirar al horizonte le preguntó- Mira a lo lejos ¿qué ves mucho más allá del inicio del rojo?

Alba: Veo un pájaro que vuela rápido como las almas, veo corazones de piedra, veo un pozo de almas sin color, veo una carrera de ratas, muertas en vida, tienen miedo, miedo al sinsentido que confunden con la muerte.

Reina Beryl: ¿En serio, Alba? (la reina estaba decepcionada) vamos a ponernos físicos otra vez. En el principio de los tiempos estaba el positivo y el negativo ¿Y alguien más?

Brasas: -dijo bajito- la einsteiniana.

Reyna Beryl: ¡Ese es tu Dios, no el mío! Einstein puede explotar en tu cara -se giró hacia nosotras con intensidad-

Entre la fuerza positiva y la negativa, no necesitamos ninguna otra fuerza que legisle, pues se abre una brecha entre ellas en la que somos alcanzados por el rayo, se abre un claro en el bosque, se alcanza un punto en la lógica del Espíritu, una realidad de grano grueso sustraida de un momento crucial de cambio entre ser y no-ser.

En el que el ser, siendo, todavía conserva la vitalidad de la semilla que lo engendró, el no-ser. Ese es no-ser conservado como recuerdo del Ser. No-ser que fue antes y por eso ya es, ser en el presente a través del pasado. El concepto del tiempo alude tanto al tiempo como al espacio si nos vemos forzados a su representación.

Incendio: -me tocó y me dijo al oído- ¿qué ha dicho de la Zambrano?

Alba: -tuvo que aportar- cuando pienso demasiado huelo a cebolla hervida.

Parásita Insidiosa: Callad, intento coger algo...

Reina Beryl: y... ahí vamos, este experimento mental de concebir el espacio tiempo como eun slime era el calentamiento para el verdadero experimento. -Incendio bajó la cabeza, se escuchó un resoplar, lo que hizo que su majestad continuase con más violencia-

Ya tenemos nuestra dimensión espaciotemporal concebida como algo denso y elástico, no es material, o no tan solo material, porque en ella ocurren cosas. Está vacía porque es un espacio pero está a la vez formada por todos los sistemas complejos que además forman relaciones entre sí, interrelaciones complejas que lo cohesionan en todo lo que es -se ahogaba en su ergumento- a saber, un material denso y elástico. Pero además es tremendamente poroso como vamos a ver:

Y ya que estamos con las metáforas locas vamos a seguir por ahí. Imaginaremos que este slime adquiere la forma de unas medias de señora, unos pantys. Y llega una señora que se pone estas nedias tan particulares, ella también es una señora muy especial, es una señora cósmica que no da limites a sus pantys, tan sólo les da forma. Ella, un día se colocó esta prenda en sus piernas y sus límites desaparecieron. Mientras se mantuvo oculta las medias que se puso continuaron manteniendo la forma.

Ella es oscura, es historia, es la gran madre, tambiém es la fysis y el lógos. La que da forma y luego se ausenta permitiendo el devenir que incluya la novedad. La madre bondadosa que proporciona su eje, y la madre oscura que desaparece para proporcionar la libertad que necesita la imaginación.

Pero la imaginacón caminará su orografía oculta, andará por la historia de una densidad cristalizada, la densidad cristalizada de todos los tiempos litreralmente, la recorrerá para dar a luz algo nuevo.

¡La historia no se ha detenido! Pues la historia toda, la futura, la actual, y la ancestral olvidada está moviendose sobre la metahistória densificada hasta su absurdidad y formando un palo que lleva metido en su culo y da cuerda a sus expresiones de dolor.

Parásita Insisdiosa: Magestad, si usted se pone doblemente metahistórica nosotras no la podemos seguir.

Reina Beryl: Bien, sigamos entoces con la señora, olvidemos de momento su nombre. (ya verás como no)

¡Oh! Pero no puedo resistirme a llamar a esta señora: Señora Leyes de la Física. Pero, ¡Ay! La causa y efecto no son la forma que tienen las leyes de la física.

Parásita Insisdiosa: ¿No?

Reina Beryl: Pues claro que no Parásita, eso sí que es un invento.

¿Pero quién es esa señora para la que no funciona un espaciotiempo partido en lonchas hamiltonianas?

Ya lo decía Aristóteles to ti en einai: “el Ser es ¿qué pasa contigo?”, se lo preguntaba como yo ahora.

Parásita Insisdiosa: una traducción muy libre de la expresión griega, si me lo permite su majestad.

Reina Beryl: La mejor traducción que has oido en tu vida, ¡calla ya, Parásita! El Ser está hecho de medias viejas que se rompierion de tanto usarlas y se fué formando un poso de viejos tejidos eláticos, y porosos, a saber si dentro de ellos reposa la idea de su densidad.

Capas y más capas de material denso, elástico y poroso, reseco por los eones, en la que capa a capa han formado la horma sobre la que estamos impresos, delimitando su estructura pero permitiendo que penetren cada una en la otra para mezclarse, para reactivar el punto del ser en una, y el no ser en la otra, reactivando la estructura del cambio en un infinito reciclaje. Desordenando su predictibilidad para provocar la reordenación novedosa.

Y Por qué la antigua capa es el no-ser os preguntareis, o no... La nueva capa penetra en las antiguas, ya, y digo ¡Ya! Puesto que no son, “ya no son”, tan sólo resuenan, y cómo resuenan: resuena en nuetra confianza en la simetria y la causalidad con un error de diez elevado a sesenta y uno. (Se echó a reir malévola)

¿Quién os iba a decir que el verdadero tiempo, el mundo de la vida, iba a tener tanto eco? Que el tiempo estaba destinado a convertirse en los cimientos de la novedad temporal, que de él dependía su propia continuidad.

El tiempo, concepto en la mente humana, una carga que nos define, construyendo y destruyendo en un movimiento cotínuo, capa por capa, situando al sujeto en un lugar más pequeño que ser parte de un universo, tan sólo es un pequeño punto en una capa que resuena en el todo.

Pero, para su fortaleza, este nuevo sujeto insignificante que resuena en el todo, es lo suficientemente humilde, como para amalgamar la forma en la que la realidad viene dada por la forma que ella misma una vez abandonó libremente.

¡Por eso la forma del Ser no es simétrica ni causal amigas!

El sujeto amalgama la forma de la realidad con su devenir, está materialmente inscrito en él, forma una densa capa de realidad elástica y porosa, esto es el alma deviniendo materia. Y os diré más: igual lo hace la roca, igual el cloruro de sodio que encarcelado en su estructura cristalina se libera en eones. Hay un Espíritu en la materia que prefiere unos caminos y no otros, para nuestro mundo, en el mundo de los vivos palpita el corazón de un mundo subterráneo donde se cuecen nuestros cauces, al fuego lento de la densidad del Ser.

Por eso las estrellas de antimateria son como el periquito negro y los axiones nunca se encontrarán.

Y con esta última sentencia, la Reina Beryl terminó aquel día su discurso matutino. Hubo de recibir una ducha fría y una recomendación ferviente de sus súbditas de no volver a reflexionar sobre la gravitación, cosa que ella desoirá como acostumbra, quizá hasta que un axion le de en su real cara. Esta es la transcripción hecha por su súbdita Parásita Isidiosa.Les deseo un mejor día que aquel.