domingo, 17 de mayo de 2026

MITOLOGÍA, LA NINFA DOROTEA Y SUS HISTORIAS: EL GRAN DEBATE

EPÍLOGO SEGUNDO

Tras el hallazgo de la historia de Dorotea hubo un gran debate entre las filósofas del reino de Aurora. Para el mundo exterior, y para el académico debate filosófico careció de consideración pues nunca se pudo demostrar su validez objetiva. El debate en el Reino de Aurora devino acalorado, transcribiremos las partes más interesantes, pidiendo disculpas de antemano por los exabruptos y palabras groseras que se emplearon, pero hemos querido transmitírselo a ustedes tal cual fue.

(consideraciones generales)

Brasas: (siempre la primera en hablar) Es una historia metafórica sobre la depresión y el sinsentido. Una historia personal teatralizada. O más bien, convertida en épica.

Parásita Insidiosa: No, no, hay muchas referencias a la historia de la ciencia, a la física teórica. Y más a la fenomenología husserliana. Se trata de una reflexión fenomenológica sobre la temporalidad y el sujeto. Pero brillante porque atiende al sentido de la existencia sin olvidar la forma de la tradición. En eso me evoca a la hermenéutica en el contexto de las filosofías de la existencia (tenemos que señalar que Parásita es una gran admiradora de las historias de la ninfa Dorotea)

(Sobre la existencia de la ninfa Dorotea se dijo)

Alba: Sólo la intuimos ahora, no la podemos ver porque todavía es un lugar en nuestra mente que tiene que recorrer un largo camino para adoptar una existencia ontológica. Pero empieza a mostrarse a nosotras como grupo, quizá si nos esforzamos en buscarla podamos darle realidad.

Reina Beryl: Si vive en el reino de Aurora es mi súbdita. Quedamos en paz pues nos ha legado su existencia reflejada en estos escritos. Su producción filosófica, único tributo por pertenecer a este reino, queda entregada y con ello se le otorga la participación de la virtud del reino. He dicho.

(Sobre la naturaleza del título)

Alba: Es una clara alusión a Aristóteles.

Parásita Insisdiosa: En absoluto, emplea las palabras de los títulos de algunas obras de Aristóteles, pero la forma en que están ordenados es una clara alusión a la pregunta fundadora de la fenomenología to tí en einai.

Alba: Aristóteles es quien se hace esa pregunta, en griego.

Sofoco: Tuché.

Reina Beryl: Veto! la interpretación racionalista del logos apofantikós es persona non grata en el reino de Aurora.

Alba: No estoy con la interpretación tradicional del pensamiento aristotélico. Fenomenólogas puristas, dogmáticas de la mierda...

Brasas: Un momento estás hablando con tu reina!

Reina Beryl: Callate Braras!

Alba: También se puede leer neoplatonismo y filosofía medieval...

Parásita Insidiosa: No, no se puede, hay que elegir, no te da la vida.

Alba: Floja! parásita de la modernidad que no da paso a la tradición.

Parásita Insidiosa: Floja yo? Mística dualista y yonki. Qué pasa con Gadamer?

Alba: Eso digo yo, qué pasa? mi producción responde al Ser tanto como la tuya y que sepas que desprecio tu forma de vida académica normativa, encima académica de una corte imaginaria.

Sofoco: Parad de discutir! pero no os dais cuenta de que sólo sois partes de la misma mente? Sois el pensamiento que deviene uno y lo mismo, como partes de una misma personalidad, sois los caminos de un fractal de carga eléctrica que descarga en uno y el mismo patrón o lógica del Absoluto. El absoluto pensamiento que os contiene.

Parásita Insidiosa: Ya llegó esta con su interpretación existencialista de Hegel. Qué más tienes bajo el sol? vete a jugar por ahí con tu esfera dorada, como un gato.

Incendio: Disculpad, nos hemos desviado del tema y yo no estoy de acuerdo con la traducción del título. Y ya que no pensáis hablar de los trozos que faltan me gustaría señalar que "parto" se parece mucho a "rapto".

Sofoco: Muy bien, yo tampoco estoy de acuerdo con la traducción del griego del título. Propongo: "Metafísica, lo que es el ser en cuanto psique"

Incendio: No, "Lo previo a la física, lo que dice el ser acerca del alma"

Sofoco: Una traducción libre asimilando los significados de logos y ser, es una traducción digna de mi, te felicito. A ver si puedes con esto: "Metafísica, a cerca de la existencia del alma"

Incendio: Ahí te has pasado de traducción postmoderna tendenciosa.

Sofoco: Pero ella misma dice que es una historia postmoderna, mi traducción va en sintonía con el espíritu del texto. ¿prefieres que traduzca to ti en einai por esencia en vez de existencia? "Metafísica, a cerca de la esencia del alma", es lo mismo o apunta a lo mismo

Parásita Insidiosa: ¿Pero cómo no podéis estar de acuerdo con una traducción que se da el texto a sí mismo?

Brasas: Eso no se puede hacer.

Sofoco: Qué brasas eres! Mira si puedo! "El ser que aguanta la fundamentación de la física es el ser que fundamenta la existencia del alma" o si lo quieres aún más postmoderno: "La fundamentación de la existencia empírica (meta ta fisika) es una yuxtaposición o aposición (esto todo lo saco de la coma) de la fundamentación de la existencia de la conciencia como pensamiento portado por una existencia empírica (to ti en peri psijes einai), y todo eso es el Ser (porque también habrá que traducir einai)" y porque de forma evidente ambas partes del título ponen en relación la existencia empírica (fisika y en) con la verdad, el logos o el Ser (einai como función arcaica de cópula).

Incendio: Ahí sí que te has lucido, pareces una traducción de gredos.

(El coloquio lo finalizó la Reina Beryl, dando por concluido el primer encuentro de debate sobre la mitología postmoderna)

Reina Beryl: Trataremos estos escritos como enseñanzas herméticas. Nos han proporcionado el don de la dialéctica y la interpretación, un Prometeo libre, que acunaremos con cariño. Así que decreto que estos escritos sean presentados a los pies da la estatua de Démeter Eleusina, sean releídos cada cierto tiempo y que la Diosa decida su destino.

(Y todas conformes concluyeron la jornada)

ACEFALIA

(La existencialista historia de la ninfa que parió al hombre postmoderno)

El niño sin cabeza se alejó, andando por el camino marcado por dos doncellas, cada vez su silueta se tornaba más difusa hasta que se hizo invisible. Dorotea se mantuvo estática y viva, más que eso, ahora miraba las hojas que se mecían por el viento, las aguas con los reflejos de las luces, las flores con sus vibrantes colores, de la misma forma que antaño, la belleza se mantenía pero esta vez era otra porque sus ojos, que la miraban, eran otros ojos. Ojos que miraban al abismo, un abismo teñido de verde y marrón, de rojo y violeta, con pinceladas de viento y reflejos de luces. Sentía cómo el dolor había lacerado su alma, como una enfermedad mortal, y cambiado la visión de sus ojos. Cada nota, cada olor y reflejo, cada sensación se producía en este abismo inconexo e ilógico, en medio del azar. Su principio: fortuito, su final: impredecible, su sentido: inexistente. No formaba parte de un Todo, no tenía sentido y a la vez no pudo haber sido de otra forma volviendo a crear un patrón para formar parte del Todo. La realidad que ha sido y ahora era para Dorortea reflejada en su conciencia, adquiriendo, inventando e imaginando un sentido. Era contradictorio no era todo, pero lo era luego y así era Todo después, y para eso necesitaba primero ser. Y ser ya venía garantizado por ser mismo.

Pasaron siglos, estación tras estación volvió a repetirse la incesante lluvia, cada una fue diferente aunque sólo fuera porque no fueron la misma, y Dorotea siguió allí, formando parte de esos momentos, su escenario externo reflejado en sus ojos y sus ojos a la vez reflejando un paisaje interno en cada forma de hoja o tamaño de flor, o incluso evocando ese recuerdo de un lugar con puentes que visitó en su juventud, y que vino a su mente una noche en la que la luna creciente se reflejaba brillante en el agua.

Dorotea reflexionaba una mañana de otoño, mientras el sol hacía que el agua pareciera de plata. Un momento triunfal, escenario y ninfa en sus papeles perfectos. Puso su mano en un rayo de sol que salía de entre dos piedras, un dibujo geométrico se formó como fuego en la blancura de su piel mientras otras partículas luminosas se desperdigaban por el resto de su mano, como polen dispersado en el ambiente. En este momento Dorotea decidió otorgarse un nuevo título: Dorotea: Ninfa de la charca, liberadora del tiempo y hacedora del mejor de los mundos posibles.

Estaba hecha para ello, su cabeza de ninfa, su vuelo errático pero elegante, sus piernas no más anchas que los pistilos de las flores; estaba hecha para formar parte del mundo, percibirlo, transformarlo, sufrirlo y aburrirse de él. Y no es que el mundo sin ella hubiera sido otro, sino que sin ella el mundo no hubiera sido en absoluto.

Como un sello en la materia los pensamientos de la ninfa Dorotea quedaron impresos en este libro.

"¿Por qué Dios delega su trabajo en nosotros? ¿Dios necesita de nuestra experiencia de Dios para existir? Un Dios que se precie tendría que haber venido dado, dado inequívocamente y en toda su definición; así nosotros, humildemente, habríamos operado con él. Si Dios nos obliga a fundamentar nuestra existencia entonces podemos dejar de llamarle Dios, o incluso podemos darle otro nombra, Maxwell por ejemplo"

Más tarde, superando este pensamiento, la ninfa Dorotea continuaría con su vida y protagonizaría otros episodios dignos de mención, pero eso ya es otra historia.

MITOLOGÍA: fragmentos encontrados en una cueva

LA ENTRETENIDA HISTORIA DEL PARTO DE DOROTEA

Las primeras páginas de este texto aparecen arrancadas, algunos pedazos que se pueden leer llevan a la investigación a considerar que el llamado espíritu salvaje no fue definitivamente eliminado y se volvió a repetir la historia por segunda vez. En este contexto sólo encontramos un fragmento confuso que dice:

Todo empezó a desvanecerse, la señal era igual que el ruido.

Pero son tan pocos los restos de este texto que sólo puede afirmarse con certeza lo que dice su final:

Y así fue cómo la ninfa Dorotea dio a luz una estrella danzarina. Y no la alzó en lo alto para alimentar su cicatrizado ego sino que la arrojó trágicamente en la existencia, como a ella misma, y le dio el don más grande: la libertad. Fue madre y muerte al mismo tiempo para desvelar lo absurdo en la existencia.