Las primeras páginas de este texto aparecen arrancadas, algunos pedazos que se pueden leer llevan a la investigación a considerar que el llamado espíritu salvaje no fue definitivamente eliminado y se volvió a repetir la historia por segunda vez. En este contexto sólo encontramos un fragmento confuso que dice:
Todo empezó a desvanecerse, la señal era igual que el ruido.
Pero son tan pocos los restos de este texto que sólo puede afirmarse con certeza lo que dice su final:
Y así fue cómo la ninfa Dorotea dio a luz una estrella danzarina. Y no la alzó en lo alto para alimentar su cicatrizado ego sino que la arrojó trágicamente en la existencia, como a ella misma, y le dio el don más grande: la libertad. Fue madre y muerte al mismo tiempo para desvelar lo absurdo en la existencia.
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